5 – Pobreza en la Tierra Desaprovechada:
“La Opción Preferencial para el Pobre”

Jesús se refirió al contraste entre la propiedad y el manejo en su esencia cuando dijo”: “No se puede servir a Dios y a la Riqueza”.(Mateo 6:24; Lucas 16:13). Nuevamente se ve el pinchazo al culto de Baal.

Las posesiones, consideradas aparte del Creador y de su utilidad al hombre, se convierten en su “amo”, y llegan a ser ídolos que deshumanizan y matan. El solo manejo nunca incluye la aceptación pasiva de costumbres sociales que permiten que las posesiones se conviertan en amos. (Lucas 16:1/13). Así, el ser un cuidandero de la tierra de Dios significa tener un punto de vista diferente de la realidad que prevalece en un mundo gobernado por posesiones.

Jesús inició su ministerio predicando como real lo que Isaías había esperado: “El Espíritu del Señor está conmigo, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad,.....,para poner en libertad a los oprimidos....”. (Lucas 4:18).

Una sociedad volteada de arriba abajo es el tópico del mensaje clave de Jesús en Lucas: el pobre y el hambriento pueden estar felices porque ya no serán pobres ni hambrientos. Pero Jesús no se detiene con este anuncio, él sigue llamando a la gente a disponer de las cosas. Él pide a los hombres y mujeres amar a sus enemigos y a ser bondadosos como Dios lo es.(Lucas 6:27/49). Él los urge, al menos, a comportarse como una comunidad donde quien reina es Dios y no la riqueza. Estas son demandas muy radicales.

Los teólogos de la liberación en América Latina indican que, de acuerdo a la historia del Éxodo y al evangelio de Lucas en particular, el pueblo escogido de Dios es lo que la sociedad rechaza. Lo contrario – la relocalización de los que están encima – es buena noticia para los pobres! Los recipientes de la gracia de Dios, sin embargo, no son siempre pobres oprimidos o desvalidos. Los patriarcas, los jueces, los centuriones romanos, y muchos otros bendecidos por Dios, ciertamente no lo eran. ¿Por qué actuó también Dios en su favor? Dios es fiel, y actúa favorablemente para con los que le responden con fe, como lo señala Pablo (Rom. 1:16).

La “opción preferencial por los pobres” de la Iglesia debe ser vista como una aplicación del mandato de hacer justicia y amar la misericordia. Como Fray Gustavo Gutiérrez siempre ha insistido, debemos mantener ambos, “la universalidad del amor de Dios y la predilección de Dios por los más humildes en la escala de la historia. Enfocarse exclusivamente en uno u otro es mutilar el mensaje divino”

Los teólogos de la liberación y otros reformadores sociales a menudo caen en la trampa del pobre romántico, como lo hizo Nicolás Berdyaev en su tiempo medio-marxista: ”Entonces pensé que el proletariado, como un grupo trabajador y conciente de clase, explotado pero al mismo tiempo libre del pecado de explotación, poseía la estructura sicológica que es favorable a la revelación de la verdad....”

Aquí la tentación es pensar que Dios está del lado del pobre en términos de una mayor espiritualidad causada por la pobreza. Sin embargo, la pobreza involuntaria es escasamente garantía de fe. Si así fuera, su promoción debería ser misión primaria del evangelismo, y la explotación de los en desventaja una causa de regocijo para la Iglesia. La preferencia bíblica debe más bien localizarse en la naturaleza de Dios mismo.

Finalmente, Dios es uno que rechaza el poder y lleva sobre sí mismo, en la persona de su hijo, el último sacrificio en solidaridad con todos los que están crucificados por las estructuras de poder en este mundo. Dios no sólo tiene compasión por el pobre sino que, como ellos, se torna débil. Dios no sólo modifica la sociedad sino que aparece en la cruz como una manifestación de esta modificación. Él aparece, lo dice vivamente Pablo, como tontería, obstáculo o debilidad, y usa “lo que es bajo y despreciado en el mundo....para hacer desaparecer cosas que son”. (Cor. 1:18/31). Dios se debilitó para convertirse en uno con el pueblo. Él desea ser venerado verdaderamente por su esencia de amor, no falsamente por los atributos que obligan, por temor a una falsificación del culto. Así, Cristo, en el poderoso simbolismo de Dostoyevsky, rechaza la tentación del demonio de hacer uso del milagro, misterio y autoridad, invitando a una fe que encuentra en la Verdad y la Bondad su validación intrínseca. Es en este sentido que Jesús dijo: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36), porque en este mundo un poder predatorio asalta al inocente y debe ser detenido y modificado por un poder en su defensa.

“Yo he vencido al mundo” (Juan 16:33), puede querer decir que la Verdad y la Bondad triunfan sencillamente por lo que son y que nada externo puede afectarlas. Pero la vida y la libertad humanas no pueden hacerse enteramente dependientes de la condición espiritual de otros hombres, o sociedad o gobernantes. Los derechos del individuo deben salvaguardarse en caso tal que la condición espiritual sea baja y no suficientemente iluminada por la gracia. Como lo dijo Nicolás Berdyaev: “Una sociedad que escogió estar basada en la gracia y declinó aceptar cualquier ley sería una sociedad despótica.... Es imposible esperar una sociedad regenerada por la gracia para hacer la vida humana aceptable”.

Como ciudadano del orden espiritual el cristiano vive bajo la gracia – y no está restringido por poder o autoridad alguna. Pero en esta vida él o ella también es, sin escape, un ciudadano de orden seglar, donde el poder debe ser controlado por el poder y los medios políticos empleados para servir los objetivos de la gracia, acercando el mundo a parecerse más a la Tierra Prometida.

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