8 – El jubileo que viene

La promesa de Jesús de un Jubileo se cumplió dentro de meros tres años, cuando sus propios discípulos, sin esperar ley o gobierno alguno, decidieron practicar lo que Jesús había predicado. Así, no sólo la ley del Señor no fue abandonada sino cumplida, frente a una clase dirigente egoísta, brutal e hipócrita, que alababa al Señor pero practicaba las leyes de Baal.

Aún así, este no es el Jubileo Final. De acuerdo con la Biblia, hay uno más en camino, el descrito por Ezequiel y en el Apocalipsis (Revelación). También se hace referencia a él en Mateo 24:31 “y enviará sus ángeles con resonante trompea y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos desde un extremo del cielo hasta el otro”. Y en 1.Cor.15:51 “voy a declararos un misterio. No todos dormiremos pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al último toque de la trompeta – pues tocará la trompeta y los muertos resucitarán incorruptos y nosotros seremos transformados.....Pero gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo.....teniendo presente que vuestro trabajo no es vano en el Señor”.

Finalmente en el Apocalipsis (Revelación), viene la enumeración de todos los mensajes proféticos, la arrolladora condenación del sistema del mundo basado en el comercio internacional de cosas lujosas, vida en la opulencia, explotación del pobre sin compasión alguna, venta de armas, injusticia y masacres, y la “compra y venta de almas”.Cuando esta Babilonia esté derrotada, con el sonido – no de una trompeta sino de siete – la Nueva Jerusalén viene del cielo a la tierra, y el cantar de Ezequiel se oirá al distribuirse nuevamente la tierra entre los hombres, en una nueva confraternidad con Dios, más trascendental que la del jardín del Edén, y al circular el río de la vida, no a través del jardín, sino de la ciudad, con el árbol de la vida a cada lado del río con doce clases de frutas y hojas que son para la curación de las naciones, y fluyendo para traer nueva vida a la tierra.

Y el Jubileo entre la gente llena del espíritu de Dios es el regocijo anticipado.

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