3 – Las leyes en la práctica: “Mishpat”

Ahora llegamos a la pregunta ¿se aplicaban estas leyes? Si no, ¿cuáles entonces?.A falta de referencias específicas al Jubileo, la trompeta o el año de la libertad, algunos han supuesto que se aplicaba cualquier otro sistema. Aún este argumento, débil como lo es, se resquebraja cuando recordamos el uso de la expresión “proclama la libertad”.

En verdad, en el Pentateuco se hace referencia a muy ocas leyes de las muchas existentes, pero frecuentemente se nos habla de si “las leyes del Señor” o si “el pacto con el Señor” fue mantenido o violado. En ninguna parte se hace mención de leyes abolidas o remplazadas, antes del tiempo de Omri, excepto en el caso específico del “pecado de Jereboam, hijo de Nebat, “que consistió en hacer becerros de oro en Bethel y Dan, conduciendo a la gente a la idolatría y el cismo, y debilitando la autoridad del Señor de tal manera que se abría camino para introducir el baalismo y rechazar totalmente las leyes del Señor.

No hay evidencia que Jereboam repelió el sistema civil y, si lo hizo, no hay nada que nos indique cual sistema lo sustituyó.

Los profetas de Israel (Reino del Norte) Elías, Amos y Oseas, asumen todos que Israel todavía está bajo las leyes del Señor. Ellos ven el problema no sólo como el de los becerros de oro sino el cambio total del Señor por el dios de los terratenientes, Baal, introducido por Omri y Acab. Este cambio constitucional bajo Omri fue el que dio origen al gran movimiento profético que llena de material a la Biblia.

Con esto en mente, recorramos la Biblia y busquemos referencias alas leyes sobre la tierra y miremos lo que señalan con respecto a la validez de la legislación establecida en los libros de Moisés. La primera referencia está en Números. Trata de un caso donde un hombre sólo tenía hijas y sus compañeros de tribu estaban temerosos de que la tierra pasase a las tribus de los maridos durante el año de la Libertad (Núm. 36 ). Moisés decretó que las mujeres debían casarse dentro de la tribu y que no se permitía pasar la herencia a otra tribu. Este caso también se menciona en Núm. 27, pero la referencia específica al Jubileo está en Núm. 36.

Ese mismo año la gente cruzó el Jordán y entró en la tierra prometida. Entre los primeros frutos de la conquista fue la ciudad de Jericó, que fue ceremonialmente dedicada al Señor. En Josué 6 se hace el relato y es significativo porque se usa la palabra “yobel” (cuerno/jubileo). Hay dos palabras traducidas como “trompeta”. L palabra “shofar” – cuerno – aparece 13 veces en la descripción y la palabra “yobel” 5 veces. Este fue el primer jubileo, la liberación de la tierra de los cananeos y el comienzo de su distribución a los israelitas.

En Jueces 11:2 toda la tribu le impidió a Jefté recibir la porción de la tierra por ser hijo ilegítimo. Esto comprueba la división dela tierra entre tribus, referencia frecuente en Números y en Josué.

Jueces 21:24: “Fuéronse entonces los hijos de Israel cada uno a su tribu, a su familia, volviendo todos a su heredad”. Parece que después de unos 250 años no se había enajenado tierra alguna, o si la hubo, se había declarado y cumplido con el Jubileo. Este es el lenguaje del Levítico 25:10.

La historia de Rut tiene lugar en la época de los Jueces, dos generaciones antes de Samuel. Aquí una heredad juega papel importante en un romance. Aparentemente antes de que Elimelec saliera de Belén para Moab, ( había hambre en la tierra) vendió (alquiló) su tierra por lo que pudo. Diez años más tarde su esposa Noemí regresa a Belén con su nuera Rut, pero el marido y los hijos habían muerto. Si viviera tiempo suficiente Noemí recobraría la tierra en el Jubileo pero si muere y Rut se ha casado en la tribu de Judá, los herederos de Rut la podrían reclamar. El único derecho que Noemí puede ejercer antes del Jubileo es el derecho de redimirla. Pero debido a su extrema pobreza no puede hacerlo, ella ofrece “venderla” (esto es, transferir el alquiler) a su familiar más cercano quien tiene el derecho de redimirla. Pero ella pone una condición: no cederá el derecho a su familiar al menos que éste actúe como hermano del muerto y se case con la viuda para tener hijos con él. Así la tierra retornaría, en el Jubileo, al hijo mayor de Rut y su marido que se consideraría como nieto de Elimelec. Las condiciones puestas por Noemí son inaceptables al familiar y él transfiere su derecho a Boz, quien le sigue en la línea y está listo a redimir la tierra y casarse con Rut. Este caso completo está establecido en el código legal del Levítico.

La siguiente referencia a la tierra está en 1 Samuel 8:10.Aquí el profeta Samuel, un severo oponente de la monarquía, previene a la gente de lo que sucedería si insistieran en tener un rey. Él dice que “esta es la manera como os tratará un rey”, y predice la incautación de tierras como en los países vecinos.

La palabra “manera” es la traducción de “mishpat” del hebreo, que puede equivaler a “derecho”, o”costumbre” o la más usada “juicio”,y se utiliza igualmente al referirse a costumbres establecidas por la ley de Israel (ley divina), y las “costumbres del cielo”,que es la que aquí se considera. La gente había solicitado a Samuel “dadnos un rey que nos gobierne como en las otras naciones”. (Sam. 8:6), y el Señor replicó a Samuel “ Oye la voz del pueblo en cuanto te pide, pues no es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que no reine sobre ellos...Escúchalos, pues; pero da testimonio contra ellos y dales a conocer cómo los tratará el rey que reinará sobre ellos”.

Samuel terminó su amonestación contra la violación de las antiguas leyes sobre latiera y que la monarquía seguramente introduciría: “ y cuando el día llegue clamaréis a causa del rey que vosotros elegisteis, pero entonces Yavé no os responderá”.Y el profético escritor añade “ El pueblo desoyó a Samuel y dijeron: No, no, que haya sobre nosotros un rey como en todos los pueblos”.

Los “derechos” que el rey reclamará, al seguir las costumbres de otras naciones incluyen: “Tomará vuestros mejores campos, viñas y olivares y se los dará a sus servidores”.No hay nada registrado que indique que Saúl, el rey elegido, hizo algo así, pero tenemos las palabras del mismo Saúl, en 1Sam 22: “Escuchad hijos d Benjamín, ¿va a daros también a vosotros el hijo de Isai campos y viñas ...para que así todos os hayáis conjurado contra mí?”. Esto sugiere que aunque Saúl no siguió la costumbre pagana, sospechaba que Isai había sobornado al pueblo con tales promesas. No es claro, sin embargo, si los campos y viñedos fueron confiscados a los ciudadanos de Israel y cedidos a sus funcionarios, como había amenazado Samuel o si se refería a tierras adquiridas en guerra.

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