Economía Bíblica

(Condensación de un panfleto del Rev. Archer Torrey, publicado en 1985 por el Instituto Henry George. Traducido por Germán Lema. Nota – Las citas de la Biblia han sido tomadas de la versión Sagrada Biblia – Biblioteca de autores cristianos, en español; o la traducción del inglés de la New English Bible – The Bible Society; o la traducción libre de la expresión usada por el autor. G. L.)

1 – El Año de Jubileo

Este trabajo intenta presentar las enseñanzas de la Biblia con relación a la tierra, así como la evidencia obtenida con respecto a sus aplicaciones prácticas. Tendremos en cuenta la descripción de la Biblia tal como aparece, sin considerar las varias “teorías críticas” que hacen relación a los varios documentos. Algunas personas mirarían un estudio tal como viciado al tratar documentos posteriores como si fueran anteriores, pero la evidencia interna indica fuertemente que los llamados últimos documentos reflejan en realidad consideraciones anteriores.

Comenzaremos con la clara y bien conocida legislación contenida en el Pentateuco, y luego examinaremos la evidencia de su puesta en práctica en Israel....

Las leyes están descritas suficientemente claras. La ley básica está contenida en el Levítico 25, y el principio clave está enunciado en el verso 23: “Las tierras no se venderán a perpetuidad, porque la tierra es mía, y vosotros sois en lo mío peregrinos y extranjeros. En todo el territorio de vuestra posesión daréis derecho a redimir la tierra”. Este concepto subraya todas las enseñanzas de la Biblia sobre la tenencia de tierra: se repite a menudo y se refuerza con enseñanzas proféticas.

Lo que hace imperativo este estudio es que donde Marx se equivocó en sus profecías, las de la Biblia se han cumplido.

La legislación del Levítico se confirma con la invasión israelita a la tierra de Canán y la división de la tierra, a la suerte, como herencia de Dios que debe pasarse a las futuras generaciones.

La palabra “lote”, utilizada para indicar un pedazo de propiedad raíz deriva directamente de este concepto (herencia, suerte, lotería). La palabra griega traducida como “herencia” en la Biblia significa una división hecha a la suerte. Las referencias “herencia”,”lote”, “línea”, “posesión”, etc. tienen este origen o deseo de Dios de dividir equitativamente.

Sin embargo una vez que la tierra ha sido dividida y asignada cada porción debe permanecer dentro de la familia o tribu que la recibió y no puede enajenarse jamás. La tierra nunca pertenece a un individuo, sino a todas las futuras generaciones descendientes del poseedor actual. Por lo tanto, él no es libre de traspasar el título de la tierra a nadie. Ni le es posible, por mucho que ambicione la tierra de su vecino, acumular una propiedad extensa, para él mismo, excepto temporalmente.

De acuerdo al Levítico 25 cuando una persona que posee la tierra desea venderla, todo lo que puede hacer es ofrecerla en alquiler hasta el año del Jubileo. No hay una palabra especial en la Biblia que traduzca “alquiler” o “renta”, porque este es el significado de “venta”. El concepto de vender tierra como se entiende en la mayoría de los países “civilizados” hoy en día no existe en la Biblia – excepto como un delito. (Hay tres excepciones donde un título perpetuo fue adquirido por compra. Luego los examinaremos).

Bajo la ley corriente cuando un terreno era vendido (en realidad alquilado), el vendedor tenía el derecho a recobrar la tierra en cualquier momento al devolver lo que faltaba del arriendo. Si el vendedor no podía hacerlo, su familiar más cercano sí podía. El máximo alquiler duraba 50 años, pero los alquileres expiraban en ese mismo año, el Año del Jubileo, el Año de la Libertad, el Año de la Trompeta. La palabra hebrea “yobel” se puede traducir como “trompeta” o “jubileo” dependiendo del contexto.

El año de la Trompeta era el año después del séptimo en una serie de años sabáticos. La Biblia hace referencia a los años sabáticos en Exodo 23, Lev. 25, y Deut. 15. En el año sabático la tierra permanecía sin cultivar, y las deudas (incluyendo hipotecas) eran canceladas, y los esclavos y servidores eran liberados. Cuando la tierra estaba hipotecada, la hipoteca era cancelada en el año sabático, pero si había sido vendida de buena fe no volvía a su dueño original hasta el año del Jubileo al menos que fuera redimida pagando la renta (alquiler) restante.

En el año de la Trompeta, el “shofar” o cuerno de carnero se debía sonar el décimo día del séptimo mes, el día de la Expiación. Esto le daba a todos cinco días para regresar a sus tierras ancestrales para celebrar la gran fiesta de los Tabernáculos el día quince, cuando comenzaba el Jubileo. También le daba tiempo al inquilino para recolectar la última cosecha antes de devolver la tierra a la familia original.

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